EL LIBRO DE LOS ESPEJOS.

El Libro de los Espejos es un libro que nunca se termina de escribir.
Las primeras menciones sobre El Libro de los Espejos datan de la edad media. Al parecer, los árabes, que aventajaban a los infieles en casi todas las ramas de la ciencia, denominaron Libro de los Espejos a un oscuro tratado alquímico que buscaba trasmutar, no ya el plomo en oro, sino el lenguaje en poder y sabiduría.

Más cerca, El Libro de los Espejos pasó a engrosar la biblioteca esotérica de todas las brujas europeas, incluso de las que no sabían leer ni escribir.
Se convirtió en una bitácora, en un diario donde las viejas y perseguidas brujas daban cuenta de sus hechizos, pociones, filtros amorosos y otros ejercicios menos defendibles.
Las que sabían leer y escribir redactaban sus experiencias en la magia práctica, sus anhelos y pasajes interiores, con la esperanza de que el futuro le depare al libro un par de ojos sabios.
Las brujas que desconocían el arte de la escritura, se conformaban con plasmar en el libro algunas muestras de hierbas, hojas y jirones óseos.
Nadie ha intentado recopilar todos los capítulos del Libro de los Espejos. Sus páginas son incontables. Sus colaboradores son demasiados y, en su mayoría, prudentemente anónimos.

El libro espejo en la Wicca, es un cuaderno parecido a un diario personal. La diferencia es que en el libro espejo, también llamado diario mágico, uno registra la evolución en su sendero espiritual. Es decir, plasma en papel los hechos acontecidos en su día e indaga en la causa de lo que vive. No sólo sirve para cosas mundanas, también se utiliza para introspección.
Podemos registrar pensamientos creativos, respuestas impulsivas, molestias, melancolías y tristezas. Debemos tener en cuenta que no sólo es un medio para desahogarnos. No es algo que escribamos y olvidemos. Es un libro que debemos releer para poder analizar nuestras emociones e impulsos, incluso acciones, de una manera más objetiva. Esto pues, nos ayuda para poder crecer, mejorar y entender mejor por qué reaccionamos de cierta manera.
Es bueno poner la fecha, estación o festividad, fase lunar, hora, posición astrológica, color de vestimenta, clima o demás datos. Esto nos ayudará para entender cómo reaccionamos en relación con lo que nos rodea y así poder no sólo entendernos, sino tener una idea de cómo nos puede llegar a influir el exterior y controlarlo.
El cuaderno puede ser de cualquier tipo de papel y cualquier tipo de forro. Es recomendable colocar un espejo en la parte interior de la portada y la contraportada aunque esto lo vuelva un poco pesado o incómodo de manejar. Esto se hace porque unas de las funciones del espejo es la de profundizar en el pensamiento, introspección, ver la verdad y la realidad; de ahí también su nombre de Libro Espejo.

 

© Morganna Barcelona.

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